Las cifras muestran que nos encontramos en niveles similares a los del curso 96-97 por lo que la realidad es que la formación en España ha vuelto a niveles de hace doce años.
España se sitúa como antepenúltima en este ranking con la amenaza de que los dos países situados detrás, Malta y Portugal, superarán a nuestro país si siguen con el mismo crecimiento. Las cifras no son significativas para evaluar el fracaso escolar en España sino el nivel de formación de los jóvenes.
Existen cuatro razones por las que las cifras son negativas y la tendencia es a la baja. Una es la aplicación de la Logse que retrasó en dos años el título de la Formación Profesional. Aunque se esperaba una recuperación de ese bache en cuatro años y actualmente estamos en ocho.
Otra razón es la inmigración que afecta cada vez más al indicador que si en 2003 afectaba en un 1,1% ahora lo hace en un 2,9%. La tercera razón, siempre citando a la edición digital de Magisterio, es la falta de respuesta de un sistema ineficiente ya que un sistema del que sale un 31% de la población sin título de la ESO, no puede esperar que el 85% obtenga el grado siguiente de Secundaria superior. Además los datos de la Logse se están revelando significativamente peores a los actuales.
La última razón es el abandono temprano. España cuenta con enormes tasas de repetidores en la postsecundaria y el abandono no cuenta a los alumnos que siguen estudiando tras los 18 años, pero el nivel de formación de los jóvenes tiene en cuenta a todos los comprendidos entre 20 y 24 años.
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