Los recortes anunciados el mes pasado para conseguir el ahorro en Sanidad y Educación ya tienen vía libre, pues fueron aprobados por el Consejo de Ministros. En concreto, se ha dado luz verde al Real Decreto Ley de Medidas Urgentes de Racionalización del Gasto Público en el ámbito educativo, que modifican la Ley Orgánica de Universidades (LOU) y la Ley Orgánica de Educación (LOE). Pues bien, estas reformas introducen de un plumazo nuevas medidas en enseñanza universitaria y no universitaria y el objetivo, ya conocido, ahorrar 3.000 millones de euros y buscar que los estudiantes respondan al “esfuerzo que hace el conjunto de los ciudadanos”. Y llegados a este punto, la cuestión que surge entre todos los españoles es si los miembros del equipo de Gobierno entran dentro de la ciudadanía, ¿se sacrifican también? De hecho, Mariano Rajoy ha despertado la alarma diciendo que no hay dinero y como no lo hay, “hay que sacrificarse y hacer esfuerzos”. Está claro. No obstante, a nuestros máximos responsables también les afecta el copago farmacéutico, pero la renta que perciben no es la misma que la de cualquier trabajador. Y por supuesto tendrán hijos universitarios y de la misma manera, afrontar las tasas que pueden llegar hasta un incremento de 540 euros se va a hacer imposible para muchos de los hogares españoles. Y en esta línea van todas las administraciones. Recortes y más ajustes y siempre afecta al bolsillo de los más vulnerables. Llegar a final de mes es una aventura prácticamente para la sociedad. El futuro se ve cada día como más lejano. Y son los jóvenes los que tienen que velar para que su devenir sea más fructífero que el nuestro. De hecho, el Gobierno se ha mostrado a favor siempre de la formación como clave para una sociedad más justa. Dio la impresión el pasado jueves de que el ministro del ramo, cuando hablaba de educación, desacreditaba la formación de nuestras universidades. Por lo tanto le recordamos a Wert que médicos, arquitectos, ingenieros y una gran variedad de titulados se encuentran repartidos por todo el mundo.
Los estudiantes, como no podía ser de otra forma, han manifestado su malestar y no descartan el hecho de reivindicar sus derechos. Es correcto pedir sacrificios estando en la situación en la que nos encontramos, pero todos tenemos que arrimar el hombro y los pilares de la universidad no deben sufrir ajustes tan desorbitados.
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